ULTIMO PARTIDO: Malvín 89 - Olimpia 70   PROXIMO PARTIDO: Anastasia - Malvín | Sábado 11-09-2010 | 21:15 hs.
GOLEADORES: F. Martínez 22 - S. Monroe 20 - N. Borselino 19 - R. Newsome 18 - B. Fitipaldo 6 - J. Izuibejeres 2 - M. Suárez 2
OPINION: "CUANDO EL ENANO Y FITI DISTRIBUYERON BIEN EL JUEGO MALVÍN SE IMPUSO CON CLARIDAD" ampliar
EDUARDO GORDON


        Tal vez el jugador más espectacular que defendió a Malvín, al decir de los que lo vieron jugar, fue Eduardo Gordon.

 

       Gordon era un jugador completo: buen pasador, habilidoso y goleador; y todo lo hacía con una gran elegancia y plasticidad.

       Fue testigo de la fundación del club y ya en 1939 concurría a presenciar los partidos en la vieja cancha de Amazonas y Mal Abrigo.

       De aquella época sus ídolos eran los hermanos Larre Borges, los hermanos Rosso y José Deamicis. Al año siguiente llegaron Tanoyra, Gilbert y Spinelli que también era el director técnico.

       Comenzó a jugar en menores en 1941 con Federico Lanaro como entrenador. En 1944, dirigido por Bernardo Larre Borges, jugó en el equipo de novicios con el que logró el campeonato.

       Al año siguiente debutó en primera división. En la noche de su debut Malvín perdió ante Peñarol 38-35, pero el joven Gordon convirtió tantos puntos como años tenía: 17, la mitad de los puntos del equipo. A partir de allí comenzó una brillante carrera que tres años más tarde lo llevaría a los Juegos Olímpicos de Londres.

       Lamentablemente en 1951 fue acusado de ser profesional y debido a una absurda decisión de la Federación Uruguaya de Básquetbol fue impedido de seguir jugando, truncando así la carrera de un joven talentoso y perdiendo el básquetbol a una figura con gran futuro.

       Pero en este espacio la intención es recordarlo por todo lo bueno que hizo dentro de las canchas, por este motivo no nos detendremos en este episodio, sino que detallaremos algunos de los buenos momentos que vivió defendiendo a Malvín y a la selección nacional.

       Con la selección nacional participó de los Juegos Olímpicos de Londres en 1948 y en el campeonato sudamericano de Paraguay en 1949 donde Uruguay fue campeón invicto.

       Días pasados, tuvimos el inmenso placer que nos recibiera en su hogar, junto a su esposa, y nos dedicara una larga y agradable charla recordando los mejores momentos de su carrera.

       Recuerda a Folle, Tanoyra y Curotto como sus primeros compañeros en primera división; y a Rúben Ubal como D.T. en el 45-46-47: “Rúben era un gran amigo. Había sido jugador internacional de Trouville. Después de dejar de jugar continuamos nuestra amistad”. 

       Le pedimos que nos dijera algunas palabras acerca de Eduardo Folle: “era con el que mejor me entendía adentro de la cancha. Era un buen jugador. Fue campeón invicto con la selección en Río en 1947 ganándole nada menos que a Brasil. Era el capitán del equipo y un compañero macanudo. Jugaba muy bien y hacía muchos goles, pero... yo hacía más (risas)”.

       Quisimos que se auto-definiera como jugador pero nos expresó: “no, yo de mi no hablo. Que hablen los demás”. En ese momento su esposa lo interrumpió y nos dijo: “yo te puedo decir como jugaba Eduardo con una frase: yo me enamoré de él viéndolo jugar al básquetbol”.

       Guarda gratos recuerdos de su estadía en Londres: “en el desfile inaugural tuvimos que esperar dos horas para desfilar en el estadio olímpico. Fue muy emocionante ver a los reyes en su palco observando a todas las delegaciones”. En aquellos juegos la delegación uruguaya estaba integrada por algo más de cien atletas compitiendo en varios deportes.

       Junto a otros compañeros de la delegación concurrían a ver a los atletas uruguayos que competían en otros deportes: “íbamos a ver la natación, el waterpolo, el atletismo y el ciclismo. Alentábamos a los demás deportistas; en el velódromo vimos a Leonel Rocca y a Atilio François.

       Estábamos alojados en el Richmond Park, un gran parque que estaba alejado de los estadios donde se realizaban las competencias. Por esto, venían ómnibus a llevar a los atletas que competían; pero cuando nosotros no jugábamos ni entrenábamos, nos “colábamos” en esos ómnibus para poder ir a ver las competencias.

       En el estadio olímpico vimos a Emil Zatopek ganar los 10.000 metros.

       También conocimos otros lugares de la ciudad gracias a nuestro compañero Magariños, que hacía algunos años que jugaba en la selección. No sabíamos por qué, pero él conocía bastante, y nos llevó al museo de cera Madame Tousseau, que tenía a la entrada las estatuas de Churchill y De Gaulle. Era impactante verlas porque parecían reales.”

       Le preguntamos sobre su participación en los juegos: “jugué algunos minutos contra Inglaterra, incluso pude anotar algunos puntos; jugué en otro partido pero no recuerdo el rival”.

       Paralelamente con su trayectoria en el básquetbol, Gordon jugó al volleybol en el equipo de La Cumparsita con el que consiguió varios campeonatos. También en este deporte fue un jugador destacado. Integró la selección nacional aunque no pudo concurrir a los torneos sudamericanos porque se le superponía con su  actividad en el básquetbol. Con respecto a este problema recordó una anécdota: “una noche tuve que jugar al básquetbol en la cancha de Bohemios, y de allí me llevaron en taxi a la cancha de Neptuno para jugar al volleybol. Incluso me tuve que ir cambiando en el taxi”.

       Su carrera se desarrolló jugando en la vieja cancha de Amazonas y Mal Abrigo, “si habría que tener amor a Malvín que íbamos a entrenar, en invierno, con un frío bárbaro. Entrenábamos de buzo y campera. ¡Y no faltaba nadie!”

      Eduardo Gordon fue retirado de las canchas injustamente, cuando aún era muy joven y tenía mucho para dar a este deporte, pero dejó en todos los que lo vieron jugar un recuerdo imborrable.

 

Hoy ya no está con nosotros y desde este lugar pretendemos brindarle un sentido homenaje.



 Autor: Fernando Abate


CLUB MALVIN BASQUETBOL | Avda. Legrand y Avda. Rivera | Tel. 613.4147*
Sitio desarrollado por AYRMIX